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2024-04-17 05:24:30

Rita Azevedo invoca a sus maestros en “El trío en mi bémol”

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Rosa Díaz |

Barcelona (EFE).- Éric Rohmer es el núcleo central y Manoel de Oliveira se cuela por las rendijas en “El trío en mi bémol”, una película en la que directora Rita Azevedo se sitúa “fuera del mundo”, igual que sus personajes, para narrar, en paralelo, una historia de amor de pareja y otra de amor al arte.

En una entrevista con EFE, la prestigiosa realizadora portuguesa ha reconocido en Barcelona que, en los tiempos que corren, “en los que se busca mayoritariamente la sorpresa y las experiencias sensoriales”, es nadar contracorriente invocar a estos dos grandes maestros del cine del siglo XX, amantes de la palabra y de dar tiempo al tiempo.

Para ver esta película, que se estrena en España hoy 5 de mayo, Azevedo recomienda tener “predisponibilidad para entrar en una propuesta diferente”.

La directora Rita Azevedo aborda la relación entre un hombre y una mujer que fueron pareja y ahora son amigos en la película "El trío en mi bemol".
La directora de la película “El trío en mi bemol”, Rita Azevedo. EFE/Enric Fontcuberta

Está convencida de que, con esta actitud, el texto teatral de Rohmer y la adaptación cinematográfica que ella ha hecho “pueden ser fascinantes”.

“El trío en mi bémol”, largometraje que ha recogido excelentes críticas en festivales como la Berlinale 2022 y en últimas ediciones del Festival de Cine Europeo de Sevilla y el D’A Film Festival, narra los encuentros entre Paul y Adélia, dos antiguos amantes interpretados por Pierre Léon y Rita Durão, que se encuentran regularmente para filosofar sobre su pasado como pareja, charlar sobre las nuevas aventuras amorosas de ella o discutir sobre música.

La sutileza y la ambivalencia de las obras de Éric Rohmer

“Hace tiempo que quería trabajar con un texto de Rohmer -explica Azevedo- porque sus palabras tienen una profunda sutileza y ambivalencia. Cuando estalló la pandemia, vi que esta obra era muy adecuada, porque los dos protagonistas están confinados dentro de su relación”.

En esta versión cinematográfica de la obra teatral, Azevedo se ha dado libertad y ha introducido otros dos personajes: un director de cine lunático llamado Jorge y una ‘script’ que le ayuda a rodar, en una luminosa casa costera, una adaptación de “El trío en mi bémol”.

La idea de introducir una película dentro de otra película le rondaba a Azevedo por la cabeza desde el principio, ha relatado, pero el miedo a caer en el tópico la frenaba, hasta que decidió proponer al realizador español Ado Arrieta que interpretara al director.

“En ese momento lo vi claro -ha recordado-. Ado Arrieta es alguien del que no sabes qué esperar, es tan improbable que da sentido a todo”.

El cuarto personaje del filme lo encarna Olivia Cávez y es una joven ‘script’ “que no entiende muy bien al director, que está muy loco, pero cree en él”.

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Manoel de Oliveira se cuela por las rendijas de “El trío en mi bémol”

“Me parece muy bonita y muy noble la posición de servir a un proyecto, de servir a un maestro”, ha añadido la directora portuguesa, que tenía esta misma posición con Manoel de Oliveira cuando lo conoció.

De hecho, cuando habla de la relación del personaje que interpreta Arrieta con la ‘script’ en “El trío en mi bémol”, Azevedo no puede evitar viajar mentalmente a los viejos y entrañables recuerdos que tiene del rodaje de “Francisca” (1981), en el que ella fue ayudante de Oliveira.

“Yo no sabía nada de cine en aquella época -rememora-, pero estaba encantada y me metía por todas partes, dando ideas y ayudando en todo lo que podía”.

“Sigo siendo igual -agrega-. Me meto en todas partes y no me gusta que haya compartimentos estancos dentro de un rodaje. Todos tenemos el mismo objetivo, todos estamos pintando el mismo cuadro, desde la maquilladora al técnico de sonido”.

Rita Azevedo, directora de la película "El trío en mi bemol"
La directora de la película “El trío en mi bemol”, Rita Azevedo. EFE/Enric Fontcuberta

Una sucesión de milagros fruto de la pandemia

Una cohesión que en esta película se ha conseguido especialmente porque se rodó en pandemia con un equipo muy pequeño y un presupuesto mínimo.

“Este filme es una sucesión de milagros -asegura-. Se gestó cuando todos estábamos encerrados en casa sin poder hacer películas. Todos teníamos unas ganas locas de crear y todo el mundo fue muy generoso”.

El cine unió al equipo de rodaje de la misma manera que la música une a los dos amantes en esta película, que es una partitura con un tempo propio.


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